Buenos Aires, 14 febrero (NA) – “La apertura le viene antes que la baja de costos a muchas empresas y así no llegan”, sostuvo el economista y empresario pyme Gustavo Lázzari, al describir el nuevo esquema económico que atraviesa la Argentina.
A medida que se permiten los mercados en el mundo, la carne vacuna está escaseando y Argentina volvió a ser un gran protagonista. Indicó que ese fenómeno también dinamiza otras proteínas. “Como las carnes se sustituyen, el corte que se va al exterior es reemplazado adentro por cerdo o pollo y también en parte por chacinados”, detalló por Splendid AM 990.
En ese marco, aseguró haber registrado un crecimiento cercano al 4% interanual. “Es un buen año dentro de lo que es un buen año en condiciones de estabilidad y apertura. Pero los márgenes se reducen y los plazos de amortización de las inversiones se alargan. Ya no es negocio el stock, es negocio rotar”, explicó.
En ese escenario, diferenció tres grupos de empresas: las que deciden cerrar y dedicarse a importar; las que llegan saneadas y pueden adaptarse; y un amplio conjunto que arrastra problemas financieros. “Si antes facturabas 100, tenías un costo de 80 y con 20 pagabas el pasado, hoy facturás 100, tenés un costo de 95 y con cinco no te alcanza”, detalló.
Finalmente, remarcó que el resultado dependerá de la coordinación entre apertura económica, baja de impuestos y modernización empresarial. “Necesitamos que los tres trenes caminen a la vez”, afirmó.
“Sin confianza política, el motor privado no arranca nunca”, concluyó.
A nivel general, sin embargo, describió una economía “amesetada” y con rentabilidades más bajas. “Está cambiando la macro, tiende a la estabilidad y a la apertura, a más competitividad y más formalidad”, añadió.
Respecto de la reforma laboral, consideró que el eje central debería ser la reducción de la litigiosidad. “Está diseñada para bajar la litigiosidad, que es muy importante”, aseguró.
“Los salarios más generosos son hijos de la inversión”, afirmó.
En su sector, el de los chacinados, afirmó que el contexto es particular: “Estamos con una suerte de revolución de las carnes liderada por la carne vacuna que empieza a contar negocios a partir de la anulación de prohibiciones”.
Sobre el consumo interno, descartó que pueda reactivarse a partir de aumentos salariales impulsados por decreto. “El consumo no va a aumentar por salariazos”, sostuvo.
Además, vinculó la informalidad con la presión tributaria: “La informalidad laboral es hija del tamaño del impuesto”.
Según planteó, la transición hacia una macro más estable y abierta expone a un tercio de las pymes a una reestructuración urgente por falta de financiamiento y arrastre de deudas. Mientras la macroeconomía muestra señales de orden, Lázzari explicó que en la actividad real el impacto es desigual.